Recuerde siempre:


Lo que no se Conoce, no se Respeta y lo que no se Respeta, no se Ama.
No hemos echado en el olvido las palabras del administrador de la Reina de Cusa en la conversación que mantuvo con el diácono Felipe y que se perpetuaron en el Libro de los Hechos de los Apóstoles: "Señor, ¿Cómo puedo entender si no tengo a nadie que me lo explique?."

Programas Anteriores

Ayúdanos a seguir sembrando semillas de esperanza.

Wednesday, February 10, 2010

EL CARNAVAL, LA FIESTA DE LA VIDA

En los viejos relojes de pared, en los carrillones de las catedrales, suele aparecer el dicho latino de Tempus fugit, (El tiempo huye) queriéndonos indicar la relatividad del tiempo y de las cosas. El comienzo de un nuevo año le ha llevado al ser humano, no importa sus ancestros, a re- examinar las circunstancias de su existencia y a dar un grito de vida y de alegría.
En torno al Solsticio de Invierno (21 de Diciembre) tenemos una serie de fiestas de Invierno - o "Hiemales"- las cuales, en determinadas culturas, han sido consideradas como fiestas de comienzo del año. Cabe citar entre ellas las "Saturnales" y las "Lupercales" romanas, las cuales, a su vez, son herencia de las "Dionisíacas" griegas, asumidas en su casi totalidad en los "Carnavales", los cuales, entendidos de una manera genérica, se inician ya por estas fechas a través de las fiestas de "Locos" de "Asnos" de "Inocentes" etc.
Son fiestas de máscaras y disfraces, de inversión y hasta de subversión, del orden habitual, que pretenden significar ese cambio o novedad que trae el nuevo año.
La sociedad en que vivimos tiene muchos padres ideológicos, los cuales han ido configurándola. Desde René Descartes, con su Teoría de la Razón Pura, pasando por Juan Calvino y su Doctrina de la Predestinación, llegando al Siglo de las Luces y recalando en la Revolución Francesa, hemos recibido una serie de influencias, no todas negativas, las cuales nos han hecho olvidar nuestros ancestros. Y precisamente son la Fiestas del Carnaval las que nos deben de hacer volver a nuestros orígenes.
Mientras el ser humano ha sentido que, de una forma u otra, su vida se veía sometida a fuerzas sobrenaturales o preternaturales, el Carnaval ha sido posible. Desde el momento en que toda la vida se reglamenta, hasta la diversión- herencia de la Razón- atendiendo a razones de orden social, religioso, político, etc. convertimos el Carnaval en una mezquina diversión de casino, como afirma el antropólogo Julio Caro Baroja.
Desde el Renacimiento se piensa que el Carnaval procede de las Saturnales o también de las Lupercales o de las Fiestas Dionisíacas Griegas, celebraciones todas ellas del comienzo del año, como indicábamos más arriba.
En la ciudad de Roma se celebraba el 5 de marzo la fiesta de la Diosa Isis (la diosa femenina del culto egipcio de Osiris) Entre los actos propios de esta fiesta estaba el lanzar un barco al agua llamado currus navalis, de ahí que algunos antropólogos, sobre todo de orígen germánico, quieran ver la etimología de Carnaval.
En nuestro Siglo de Oro se acuña la expresión de Carnestolendas, -se ha de dejar la carne- Anteriormente, una de las grandes figuras de la Literatura Universal, el Arcipreste de Hita, presenta la gran batalla entre Doña Cuaresma, tiempo de austeridad y de sacrificio, y Doña "Carnal" precedente de los Carnavales.
Una de las características del Carnaval va a ser la ruptura con el Orden Social Establecido. Se van a permitir grandes libertades. Con máscara o sin ella el pueblo realiza toda una serie de actos los cuales, en circunstancias normales, no realizaría. Es, en definitiva, trastocar por un día, el orden social. El volver a ser un poco "salvajes" El celebrar la "Fiesta de Locos" como titula Harvey Cox, profesor en la Escuela de Divinidad de la Universidad de Harvard uno de sus libros, magnífico estudio sobre el Carnaval.
El Carnaval ha sido fuente de grandes creaciones artísticas, como nos lo muestran las obras de Goya, de Brueghel en la pintura; de Berlioz y Paganini en la música; de Zorrilla y del ya citado Arcipreste de Hita en la literatura, como nos recuerda el antropólogo vasco Julio Caro Baroja, probablemente el principal estudioso del Carnaval en nuestra cultura hispana.
Para poder comprender un poco el Carnaval debemos verlo a la luz del Cristianismo. En las sucesivas etapas en que la Fe Cristiana divide el Tiempo, aparecen los llamados tiempos litúrgicos, los cuales se encuadran dentro del llamado Año Litúrgico. En estos tiempos se celebran diversos aspectos del misterio de Cristo y de la salvación de los creyentes. El más importante, ciertamente, es la Pascua, el recuerdo y la actualización de la Resurrección de Cristo. Como preparación a ese hecho, los cristianos celebran y viven la Cuaresma, tiempo de cinco semanas durante las cuales se abstienen de toda celebración festiva. Es tiempo de austeridad, de reflexión, de penitencia. De abstención de carne- las Carnestolendas- De aquí que podamos ver la conexión entre el Carnaval y la Cuaresma.
Son la antítesis el uno de la otra. En palabras de Caro Baroja...porque el Carnaval (nuestro Carnaval) quiérase o no, es un hijo (aunque sea hijo pródigo) del Cristianismo; mejor dicho, sin la idea de la Cuaresma ( la Quadragésima) no existiría en la forma concreta en que ha existido desde fechas oscuras de la Edad Media Europea. ...un período en el que lo que podríamos llamar "valores paganos de la vida" estaban puestos de relieve, en contraste con el período inmediato, de duelo, en que se exaltaban los "valores cristianos"
En nuestra cultura hispana esta fiesta va a ocupar un lugar importante. Va a ser el mantener viva la luz de la vida y de la alegría. Nos viene a la memoria, siempre que hablamos de Carnaval el nombre de Río, borrachera de vida, de es.
Termino estas notas sobre el Carnaval, la Fiesta de la Vida, tomándole prestadas las palabras a uno de nuestros grandes escritores, Antonio Machado, quien afirmaba .. el pueblo, siempre que se regocija, hace carnaval. De modo que lo carnavalesco, que es lo específicamente popular de toda fiesta, no lleva trazas de acabarse... La esencia de lo Carnavalesco no es ponerse careta, sino quitarse la cara. Y no hay nadie tan avenido con la suya que no aspire a estrenar otra alguna vez.
Padre Tomas Del Valle-Reyes
Tertuliasiglo21@aol.com
Post a Comment